11 de diciembre de 2016

El Testamento de William S.: una soporífera decepción

El pasado 25 de noviembre salió a la venta el álbum número 24 de Blake y Mortimer, titulado El Testamento de William S. y firmado por Yves Sente (guion), André Juillard (dibujo) y Madeleine de Mille (color). ¿Repiten los autores el éxito narrativo y estilístico de El Báculo de Plutarco? ¿Cuáles son los puntos fuertes y débiles de este nuevo álbum? ¿Merece la pena hacer de él un regalo estas Navidades? Mi respuesta a esta y otras preguntas en mi reseña de la nueva aventura de los dos héroes So British:


Sin ánimo de destripar el álbum más allá de lo esencial para el desarrollo de esta reseña, sí cabe, de entrada, introducir a grandes rasgos su trama. La historia gira alrededor del referente de la literatura universal Shakespeare y la intriga sobre si en realidad fue un solo autor o el pseudónimo de una colaboración entre varios, precisamente en en año en el que se cumplen 400 años desde su muerte. La aparición de un enigmático manuscrito en Venecia lleva a Mortimer a una lucha contra el reloj por resolver el misterio del genio de Stratford-upon-Avon, mientras que Blake investiga a una banda de delincuentes en el Hyde Park londinense...
















Cuando empecé a leer el álbum, mi entusiasmo era notable: la secuencia inicial de persecución entre Blake y la banda de malhechores está tan bien dibujada como escrita y diseñada, y el coloreado no podría ser más apropiado. Sente no tarda en introducir al inspector-jefe Kendall después de varios álbumes de ausencia en la serie, y el descubrimiento del manuscrito que da pie a la aventura mantiene la tensión y augura un desarrollo narrativo cargado de revelaciones y dinamismo. Hacia la plancha 28, solo se ha introducido la historia, con una apuesta de la que depende un testamento y el retorno de Olrik, que sigue en prisión tras El Santuario de Gondwana (aventura inmediatamente anterior, en términos cronológicos, a la que nos ocupa), como principales novedades. Y es a partir de aquí cuando empiezan a apreciarse claramente los mayores problemas que aquejan al álbum.



Prometedora en un principio, la trama no tarda en perder la mayoría de su interés: la acción pasa a Italia, donde Mortimer continúa la búsqueda de los manuscritos que completan al antes mencionado, y tanto la apuesta como la existencia de la banda de malhechores se ve resuelta hacia el final en una decena de viñetas, sin emoción o elaboración alguna. Los pilares en los que se asienta el álbum se revelan como meros palos endebles: enigmas atractivos en un inicio pero resueltos de formas que ignoran su gran potencial. Destaca el caso del propio Shakespeare, cuya vida se explica en planchas muy tediosas y cuya intriga desemboca en una conclusión más que esperada y poco cautivadora, y el de la banda de delincuentes, que se limita a justificar un final francamente mejorable. Y esto por no hablar del sinfín de elementos notablemente desaprovechados: Venecia (por la que Mortimer ni siquiera pasea), Italia en general (para ser la primera vez que aparece en varias secuencias de un álbum de la serie, deja una huella harto superficial), Olrik (quien solo aparece desde la cárcel y cuyo papel no es más que testimonial, cuando este álbum ofrecía una magnífica oportunidad de permitir al principal antagonista de la serie siguiese los pasos del villano de la serie Lefranc, Axel Borg, el cual protagoniza varias escenas memorables en la Venecia de El Misterio Borg), Sharkey (que vuelve a la acción por primera vez desde la muerte de Jacobs, solo para quedar exageradamente en ridículo en menos de diez viñetas), etc.



Pero estos no son los únicos fallos del que, en mi opinión, es el peor guion de Blake y Mortimer que ha escrito Sente, solo superado por el verdadero fiasco de El Santuario de Gondwana y, añadiendo el trabajo de otros autores en la serie, la fallida secuela de La Marca Amarilla, La Onda Septimus. La narración es extremadamente lenta, hasta tal punto que resulta sumamente aburrida de leer, principalmente en las secuencias que tienen lugar en Italia. Las primeras planchas del álbum son las únicas en las que hay cierta acción destacable; el resto de la "aventura", si es que así puede llamarse, no es más que una sucesión de largas discusiones con todos los personajes sentados, sin interrupciones, sin secuencias que corten el letargo e inyecten dinamismo y sorpresa a una trama atrofiada. No faltan añadidos algo patéticos a la historia, como cierto familiar de Mortimer, la hija de Sarah Summertown, cuya presencia no es más que la excusa para largas explicaciones.



Dentro del magnífico libro El Legado de Jacobs (que salió a la venta el mismo día que el álbum que nos ocupa, y cuya lectura os recomiendo encarecidamente), André Juillard confesaba haber acabado de dibujar el álbum "frustrado". Para un gran artista que no pierde ocasión de insistir en que las secuencias que más aborrece dibujar son las de personajes sentados alrededor de una mesa o de cualquier otro objeto y hablando, este álbum es un regalo envenenado. La trama se desarrolla en Italia, Londres... pero principalmente en interiores de poco interés arquitectónico y, precisamente, a través de largas conversaciones estáticas. La fatiga y cierta falta de pasión se dejan notar, salvo raras y claras excepciones, en el trazo de Juillard, cuya destreza con las caras de los personajes principales se resiente con respecto a sus dos anteriores álbum es en la serie (dos obras maestras, dicho sea de paso). En cambio, gozan de un compañero inmejorable: el coloreado de Madeleine de Mille, que, en el álbum dedicado a la memoria de su recién fallecido marido, brilla con una paleta de colores variada y muy apropiada.



Conluyendo, este era un álbum que prometía mucho y que ha acabado por ofrecer muy poco: un guion lento y carente del más mínimo interés a partir de la primera veintena de planchas, un dibujo resentido por la falta de oportunidades para lucirse y, eso sí, un coloreado espectacular. Afortunadamente, el próximo álbum dibujado por Aubin y el incipiente dítpico Amenaza sobre Hong Kong dan pie a un futuro para la serie bastante más atractivo que su presente.



12 comentarios:

  1. Hace poco leí este álbum en la edición francesa y sí que es cierto que difiere en la narración al resto de Sente/Juillards, sobre todo haciéndose los numerosos flashbacks y su correspondiente narración un tanto tediosa, como indicas. A pesar de haber esperado otra cosa y mejor, simplemente lo he mirado desde otro punto de vista: se trata de un álbum muy diferente, parece prácticamente una biografía de Shakespeare más que una aventura. Es cierto que el papel de Olrik me decepcionó un poco, aunque agradecí que su figura se presentase como más culta e inteligente que cualquier villano típico. Recuerdo las palabras de Sente en una entrevista donde decía que el personaje de Olrik podía llegar a ser engorroso porque, como cualquier villano, acabaría siendo ridículo... en eso coincido plenamente con él (un papel que se le ha otorgado a Sharkey y Freddy por otra parte) Agradecí muchas cosas (como el color magnífico y las secuencias de acción muy logradas, pero escasas), pero también me entristeció que pareciese todo un homenaje a Shakespeare sin ninguna verdadera relación con Blake y Mortimer. Echo de menos las aventuras al estilo de Los Lores, El Caso Francis Blake o El Báculo de Plutarco. Espero, eso sí, que este tandem siga con la serie porque suelen hacer un gran trabajo, con excepciones...
    Siento haberme explayado tanto. Enhorabuena por todo el buen trabajo del blog, lo seguiré de cerca las próximas semanas.

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    1. Efectivamente, suelen hacerlo bastante bien, aunque esta vez, como en El Santuario de Gondwana, la calidad ha dado un bajón tras los magníficos álbumes que fueron El Testamento de los Cinco Lores y El Báculo de Plutarco, el primero sin Olrik (quien efectivamente puede llegar a resultar engorroso, pero eso no implica que haya que otorgarle un papel ridículo solo para que aparezca) y el segundo con un Olrik absolutamente espectacular.

      El futuro dirá, pero de momento los siguientes álbumes prometen y mucho...

      Un saludo y gracias por leer el blog,

      Miguel Frognier

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  2. ¿se sabe cuando aparece en castellano?

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    1. Viendo el precedente de Norma Editorial, probablemente hacia mayo o junio...

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  3. Acabo de leerlo en francés y no puedo estar más de acuerdo con tu reseña. Esperaba este álbum con mucha ilusión porque L'Onde Septimus también me dejó un sabor de boca agridulce. Seguiré siendo fiel a B & M pero echo de menos esos guiones magníficos de los primeros álbumes de los sucesores de Jacobs: La Machination Voronov, L'Affaire Francis Blake... ¿Ha caído la serie en el tedio?
    Un saludo y enhorabuena por tu blog,
    Daniel

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    1. Totalmente de acuerdo con tu opinión; espero que el nuevo díptico de Amenaza Sobre Hong Kong y la entrada de los nuevos guionistas Bocquet y Fromental para Ocho Horas en Berlín de frutos y devuelva a la serie cierta calidad...

      Iremos informando...

      Un saludo y gracias por leer el blog,

      Miguel Frognier

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  4. Miguel: me lo he leido de un tirón. No lo podía dejar. Vale que recuerda a una novela de Dan Brawn, pero no me he aburrido en ningún momento. Un Bake y Mortimer, post Jacobs, en toda regla.

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    1. Me alegro de que al menos a alguien le haya gustado...

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  5. A mí también me ha gustado. Y mucho.

    Quizá no tan sorprendentemente redondo y "desentrañador" de detalles de la serie como 'La vara de Plutarco', pero de muy alto nivel.

    "Teddy boys" londinenses, la Venecia de posguerra con esa Peggy Newgold (Guggenheim), Olrik como planificador, sociedades centenarias enfrentadas, coches Ferrari, lanchas Riva, una ingeniosa y casi diría que plausible explicación a los misterios shakespirianos... hay más guión en un solo album de B & M como éste que en sagas enteras de otros.

    Y muy bien el dibujo y, sutilmente diferente, el nuevo color.

    Ya ves, desde el agradecimiento por tu blog, esta vez disiento de tu opinión.

    Un saludo.

    Fran

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  6. Muy de acuerdo con tu reseña. Muy tedioso, aburrido y desaprovechado, el guión parece un pastiche que no alcanza nunca a ligar los ingredientes, no llega a la infamia que es La Onda Séptimus, pero es muy malo.

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