25 de junio de 2017

El Manuscrito de Nicodemo: lo que empieza bien acaba bien

A petición de muchos de nuestros lectores, he decidido aprovechar estos meses de verano para continuar con mis reseñas de todos los álbumes de Blake y Mortimer. Las semanas que no haya noticias especialmente relevantes sobre la serie publicaré mi reseña de uno de los álbumes, abierta por supuesto a vuestros comentarios e impresiones sobre él. Hoy, junto con un cambio integral en el diseño del blog, es el turno de una de las continuaciones más conocidas, no menos por la historia de su creación: el primer tomo de La Maldición de los Treinta Denarios, titulado El Manuscrito de Nicodemo, escrito por Jean Van Hamme, dibujado por René Sterne y Chantal de Spiegeleer, y publicado por primera vez en 2009.

La portada de El Manuscrito de Nicodemo, dibujada por Chantal de Spiegeleer.

Los albores de la creación del álbum se remontan a 2004, cuando Van Hamme escribió el guion aun sin contar con dibujante alguno, ya que Ted Benoit había renunciado a continuar trabajando en la serie. Tras cierto proceso de selección, René Sterne (podéis admirar aquí un extenso recopilatorio de sus trabajos) fue elegido para dibujar la aventura. Sin embargo, en noviembre de 2006, y con apenas 29 planchas completadas, falleció repentinamente, dejando el álbum inacabado. Su mujer, Chantal de Spiegeleer, tomó el relevo y lo acabó como un último homenaje a él. La presencia de dos dibujantes para un mismo guion marca profundamente al álbum, y lo hace único entre el resto de volúmenes de la serie.




Pero, antes de entrar en los aspectos gráficos, conviene dedicar unas palabras al guion en sí, muy criticado por muchos que ven en él ciertos toques de Indiana Jones (especialmente en lo que al villano nazi se refiere). Debo haber releído este álbum en torno a seis veces, y el guion nunca ha dejado de parecerme magnífico. Creo de entrada que la idea de ambientarlo en Grecia es original y muy apropiada para la serie: en el país helénico hay una constante mezcla de lo antiguo y lo moderno que, con un toque de misterio de los que Van Hamme es un indiscutible maestro, ofrece un excelente telón para una aventura arqueológica de los dos héroes So British. Van Hamme se remonta a los orígenes del cristianismo en esta obra, lo que, junto con la ambientación griega, supone la búsqueda de nuevas direcciones para la serie aún sin alejarse de su tono y corpus original. La trama bebe mucho de El Misterio de la Gran Pirámide, poniendo a Mortimer en el centro de la acción y evitando meter a Blake con calzador (como sí hace por ejemplo Yves Sente en su reciente fiasco, El Testamento de William S.). El resultado en una narración ágil y con algunas secuencias francamente impresionantes, entre las que cabe señalar la persecución de las planchas 13 a 16.




Pero sin duda lo más destacado de este álbum es el dibujo, tanto por la dualidad de estilo como por el impresionante talento presente. No es ningún secreto que considero a René Sterne como el mejor continuador de la obra de Jacobs; así lo he defendido en múltiples ocasiones, y en este álbum se ve por qué. A base de años de intenso trabajo y un perfeccionismo excepcional, Sterne logró un trazo cercano al de El Misterio de la Gran Pirámide, pero con toques claramente personales y que recuerdan continuamente a su magnífica serie, Adler. Consiguió dibujar con maestría a todos los personajes, especialmente a Olrik (al que cuesta diferenciar del que dibujaba Jacobs), y sus viñetas en las que aparece Mortimer se aprecia un estilo gráfico que da lugar a algunas de las mejores planchas de toda la serie (las planchas 6 y 16 son excelentes ejemplos de esto). A partir de la plancha 30, Chantal toma el relevo, con un trazo intencionalmente similar al de Sterne, pero con rasgos netamente propios (líneas algo más dinámicas, bocas ligeramente distintas, decorados menos profusos...). Son dos estilos que evolucionaron juntos a lo largo de los años, y que culminan aquí con belleza y sorprendente continuidad.




En suma, fue un álbum que comenzó su creación con un guion original para la serie, cargado de acción y de trasfondo histórico, que continuó con el dibujo de un virtuoso como era René Sterne y que culminó con el esfuerzo y talento de su viuda, Chantal de Spiegeleer. Sobreponiéndose a las dificultades, el álbum es una verdadera maravilla. Lo que empezó bien, finalmente, acabó bien.



3 comentarios:

  1. Hola. El fin de semana pasada, lo releí,y como muy bien dices,es uno de los mejores albunes de la serie. El dibujo,es magnifico. No había leído nada de Sterne,a parte de este album, hasta hace poco que compre el integral de Adler publicado por Ponent. Lo estoy disfutando, a la espera del próximo tomo. La continuación de la historia, dibujada por Antoine Aubin, también esta muy bien dibujado. Un saludo.

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    1. Me alegro de contar por aquí con otro admirador de la obra de Sterne, era un artista extraordinario. Si quieres ahondar en su obra, te recomiendo también otra de mis webs, https://sternearchives.wordpress.com/, en la que puedes ver varios bocetos, entintados, etc. de sus diversos álbumes, admirar sus proyectos, leer su biografía, etc. En lo que respecta a Adler, lo mejor de la serie es precisamente lo que hay en el segundo tomo integral, especialmente El Goulag, que es una obra maestra.

      ¡Buena lectura!

      Un saludo,

      Miguel

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  2. Los extractos adjuntados son de lo más apropiados. Tiras realmente preciosas de ambos autores. Enhorabuena por la reseña!

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