10 de septiembre de 2017

El Santuario de Gondwana: la joya olvidada de la serie

Hoy continuamos con nuestra serie de reseñas centrándonos en el tomo 18 de Blake y Mortimer, titulado El Santuario de Gondwana. El álbum, publicado originalmente en 2008, fue escrito por Yves Sente y dibujado por André Juillard; por otra parte, constituye la secuela y el cierre de la trama de Los Sarcófagos del Sexto Continente, obra del mismo tándem. De entre todos los volúmenes de la serie, este es quizás del que menos se habla. ¿Por qué? En parte a causa del (peculiar) contexto en el que se publicó...


En principio, Dargaud había previsto publicar el primer tomo de La Maldición de los Treinta Denarios en torno a 2007-2008, y a continuación el siguiente álbum del tándem Sente-Juillard. La muerte de René Sterne en 2006 frustró por completo esos planes: a pesar de que su viuda, Chantal de Spiegeleer, no tardó en tomarle el relevo, el álbum estaría listo como pronto para 2009. Blake y Mortimer llevaban desde 2004 sin pisar las librerías, por lo que la editorial aceleró sus planes y consiguió publicar la nueva aventura de Sente y Juillard en 2008. Sin embargo, la expectación generada por el álbum de Sterne, y el hecho de que se trata de una continuación de Los Sarcófagos del Sexto Continente, han acabado por relegarla a un segundo plano. ¿Significa esto que es un mal álbum, o un álbum peor que el resto?


A mi juicio, no, en absoluto. De hecho, hay algunas razones que la convierten en una de las continuaciones más originales y mejor hechas de la serie. Una de ellas es el guion. Sente ya causó cierta polémica cuando, en su díptico anterior, exploró la juventud de Francis Blake y Philip Mortimer, pero en este álbum va aún más allá: dos personajes intercambian sus cuerpo. Así, cierto villano pasa a ocupar el cuerpo de cierto profesor, a tener su apariencia, su voz, y demás rasgos físicos, mientras que la mente de ese profesor (¿quién será...?) pasa a controlar el cuerpo del villano. Esta situación da pie a gran intriga a lo largo de toda la historia, complementando y dinamizando una trama de por sí bastante completa. Yves Sente aprovecha para recuperar a personajes como el Bezendjas o Macomber, y, en vez de quedarse en lugares comunes, combina arqueología y ciencia ficción en un descubrimiento increíble, al tiempo que lleva a los dos héroes por primera vez a la sabana keniana.


Y es precisamente aquí donde brillan los otros dos puntos fuertes del álbum: el dibujo y el color. Las secuencias africanas del álbum son una auténtica maravilla gráfica, con la maestría de un Juillard cada vez más diestro unida a los colores directos de la veterana Madeleine de Mille. Valgan como ejemplos de esto la sabana de las planchas 25 o 30, o el ambiente post-colonial de la plancha 19. Además, el dibujante francés vuelve a demostrar su gusto por el detalle y su habilidad para distribuir las viñetas: frente a la sobrecarga de La Maquinación Voronov, en este álbum da prioridad a las viñetas amplias y a los planos extensos, facilitando la lectura y poniendo de manifiesto su talento de ilustrador.


En suma, contrariamente a lo que yo mismo pensaba hace un tiempo, se trata de una historia equilibrada, rompedora para los estándares de la serie, emocionante y a la vez espectacular, especialmente en las páginas desarrolladas en África. Un continente ideal para las peripecias del capitán Blake y del profesor Mortimer, que espero vuelvan a visitar en futuras aventuras...

2 comentarios:

  1. Excelente álbum! Embora tenha acendido umas ideias meio pervertidas à cerca do professor e do coronel trocarem de corpos... ;)

    ResponderEliminar
  2. A mí siempre me ha parecido un buen álbum por mucho que digan. Ya escribí mis impresiones en el foro de la BD. Saludos

    ResponderEliminar