5 de noviembre de 2017

El Duelo de los Espíritus, un final largo para una gran historia

Al hilo de nuestra anterior reseña, esta semana ponemos el foco en la segunda parte de Los Sarcófagos del Sexto Continente, titulada El Duelo de los Espíritus y publicada por primera vez en 2004 de la mano de Yves Sente (guion) y André Juillard (dibujo). Como ocurre con todos los dípticos, y sobre todo con uno cuya primera parte era excelente, surge la pregunta: ¿acaso esta entrega se mantiene a la altura de su predecesora?


En lo que respecta al guion, la respuesta, a mi juicio, es no. No, porque, si bien el álbum arranca con buen pie en Ciudad del Cabo, y continúa con varias secuencias de acción e intriga en el mar, la trama no tarda en ser tediosa y lenta. Más de la mitad del álbum transcurre en la base antártica con Açoka, Mortimer y cierto malhechor como protagonistas; así, lo que podría resolverse en una decena de páginas lleva casi treinta. Pero hay algo que sí podría justificar esa treintena de planchas, algo por lo que Sente sacrifica la propia agilidad del relato: la revelación de la identidad de Açoka. Sin embargo, este golpe de efecto apenas se aprovecha: mientras que gran parte de la historia transcurre con lentitud, el final es apresurado, algo facilón. A pesar de esto, el guion tiene un punto de brillantez introduciendo al Subglacior, un submarino que casa a la perfección con el estilo de la serie, siguiendo el ejemplo del Espadón y otros similares.


Los fallos en el guion contrastan con un estilo gráfico cada vez mejor. Juillard ya domina a la perfección todos los personajes, evitando la descompensación de álbumes anteriores y creando ambientaciones memorables, como la base india en la Antártida: profunda, con paredes de hielo y con pocos, e impactantes, elementos. En un guiño a las preferencias del dibujante francés, Sente no recurre a largas discusiones o escenas estáticas, sino que carga la historia de constante acción. Ante esto, Juillard brilla en planchas como la 10, la 11, la 31 la 44 y tantas otras. El coloreado de Madeleine de Mille, como es habitual, no hace sino apuntalar el talento de este artista.


En suma, da la impresión de que se ha hecho en dos álbumes lo que, en realidad, podría haberse condensado en uno. Este cambio podría haber convertido a Los Sarcófagos del Sexto Continente en uno de los mejores álbumes de la serie. A pesar de ello, el guion tiene algunos aspectos positivos, el dibujo es excelente y el coloreado variado y adecuado. Quizás, la mejor forma de resumir todos estos puntos fuertes sea con una imagen: la portada del álbum.


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