20 de mayo de 2018

La Vara de Plutarco: cuando arriesgarse merece la pena

A lo largo de los próximos meses, en preparación del sexto aniversario del blog, vamos a ir renovando y completando muchos de los contenidos del blog: estamos ya actualizando nuestros dosieres (y pronto publicaremos uno nuevo sobre el merchandising de la serie) y publicando versiones revisadas de nuestras reseñas anteriores al verano de 2017, mejor escritas y con el mismo diseño que nuestros artículos actuales. Hoy, continuando en la línea de lo que ya hicimos en febrero con La Onda Septimus, llega el turno de nuestra reseña revisada de La Vara de Pluarco, el álbum número 23 de la serie, firmado por Yves Sente (guion) y André Juillard (dibujo) y publicado en 2014.


Pero antes de entrar en materia, una pequeña curiosidad: en este blog habíamos traducido siempre el título original del álbum, Le Bâton de Plutarque, por El Báculo de Plutarco, no por La Vara de Plutarco, que es el título que aparece en la portada de la edición en español del álbum, publicada por Norma Editorial. La razón es sencilla: mientras que Norma publicó el álbum en 2015, nosotros comenzamos a utilizar el título en enero de 2014 y, tras cierto debate con algunos lectores, optamos por la palabra "báculo" en vez de "vara". Para evitar confundir a nuestros lectores, ya en este artículo utilizamos el título elegido por Norma, e iremos eliminando el título antiguo del resto de artículos y dossiers en los que se menciona el álbum.


Este álbum no es una continuación cualquiera. En vez de una historia completamente nueva y separada de los otros álbumes de la serie, esta vez los autores decidieron enfrentarse a un reto aún mayor: hacer una precuela de la primera aventura de Francis Blake y Philip Mortimer, El Secreto del Espadón, un álbum que nos lleva a los orígenes de la colaboración entre los dos héroes haciendo un recorrido por el mundo del espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Mereció la pena correr un riesgo tan grande, mereció la pena intentar explicar las lagunas en el tríptico de Jacobs, en vez de continuar en la línea del resto de álbumes posteriores a la muerte del creador de la serie?


Desde el punto de vista del guion, claramente sí. Yves Sente consigue, no solo explicar una Tercera Guerra Mundial surgida prácticamente de la nada en la historia de Jacobs, sino también cuadrar a todos los personajes y hechos de esa historia dentro una nueva aventura original, coherente y, lo que es más importante, una aventura que engancha al lector desde la primera hasta la última página. El álbum encaja muy bien con El Secreto del Espadón, ofreciendo un contexto y una justificación a esa aventura que hacen muy recomendable una relectura de la que, en mi opinión, es la mejor obra del creador de Blake y Mortimer.


Pero, desde el punto de vista del dibujo, también mereció, y mucho, la pena. Uno de los aspectos más criticados del álbum anterior, La Onda Septimus, fue el estilo gráfico de las últimas planchas, en las que, por exigencias del calendario, intervinieron Étienne Schréder y José Luis Munuera, logrando un trazo que, aunque es muy original, creo que no se ajusta a los cánones de la serie y rompe con el trazo de Aubin. En La Vara de Plutarco, Schréder sólo interviene entintando los decorados, y el resultado es, en general, muy positivo: la diferencia de su trazo con el de Juillard no se nota apenas, excepto en algunas viñetas de las últimas planchas y en la portada (que, esa sí, deja bastante que desear). Por su parte, Juillard está en plena forma en esta entrega, igualando y a veces superando su anterior álbum de la serie, lo que tiene bastante mérito teniendo en cuenta que solo ha tenido prácticamente un año para dibujar la aventura.


Además, el coloreado de Madeleine de Mille es, una vez más, espectacular, ya que combina los nuevos estilos con el toque antiguo que propio de la serie. Los tonos utilizados son generalmente claros, pero con contrastes bien elegidos que mejoran las planchas y ponen el foco en la acción. Los fondos de color neutro (que sustituyen a los fondos con formas dibujadas en algunas viñetas), que Jacobs comenzó a utilizar en sus últimos álbumes, están empleados con acierto y ayudan a evitar que las planchas queden sobrecargadas de detalles.


Por todo esto, está claro que, después de la decepción de La Onda Septimus, con La Vara de Plutarco volvemos a tener en nuestras manos un Blake y Mortimer de primera, con un guión a la altura, un dibujo excelente y un coloreado magnífico. Un álbum que mantiene al lector pegado a las páginas desde el principio hasta el final, un álbum con una ambientación original para la serie (además de Scawfell, que ya aparecía en El Secreto del Espadón, los dos héroes visitan Gibraltar, Bletchley Park, los Cabinet War Rooms, y otros lugares), un álbum que aclara muchos detalles de la primera aventura de la serie, y una precuela que está a la altura de la historia a la que precede. En definitiva, un álbum que demuestra que, a veces, arriesgarse merece la pena. Un éxito en toda regla.


Gracias a Dargaud por las imágenes. 

2 comentarios:

  1. Hola Miguel, quería agradecerte el tiempo y el esfuerzo que dedicas a este blog que consulto todas las semanas en busca de nuevas entradas, los seguidores de la serie tenemos que estar mas que agradecidos por tener esta fuente de información sobre nuestros personajes de comic favoritos. Lo dicho, muchas gracias y no decaigas que hay gente detrás de este blog. Un saludo.

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    1. Muchísimas gracias, es un gusto contar con lectores que lo aprecien! Estoy disfrutando mucho con este blog, llevo casi seis años administrándolo y quiero seguir haciéndolo unos cuantos más...
      Un saludo, Miguel.

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