9 de septiembre de 2018

El Testamento de William S.: un álbum muy mejorable para un año muy especial

En línea con lo que ya dijimos al empezar la temporada, en los próximos meses vamos a continuar publicando versiones revisadas de nuestras reseñas más antiguas, mejor escritas y con el mismo diseño que nuestros artículos actuales. Hoy nos centramos en El Testamento de William S., el último álbum publicado de Blake y Mortimer (salió a la venta en 2016, mientras que el siguiente, el primer tomo del díptico El Valle de los Inmortales, llegará a las librerías el próximo noviembre), escrito por Yves Sente y dibujado por André Juillard. Un álbum muy especial, ya que se publicó en el 70º aniversario de la creación de Blake y Mortimer (1946-2016) y en el 400º aniversario de la muerte del dramaturgo inglés William Shakespeare (1616-2016). ¿Estuvo a la altura de estas circunstancias?



Antes de entrar en materia, conviene introducir brevemente la trama, que se desarrolla después de El Santuario de Gondwana y gira precisamente alrededor de Shakespeare y del debate sobre si en realidad fue un solo autor o el pseudónimo de un grupo de escritores. Así, la aparición de un enigmático manuscrito en Venecia lleva a Mortimer a una lucha contra el reloj por resolver el misterio del genio de Stratford-upon-Avon, mientras que Blake investiga a una banda de delincuentes en el Hyde Park londinense...


Si este planteamiento os parece prometedor, es porque lo es: el álbum empieza muy bien, con unas primeras secuencias muy bien escritas, dibujadas y coloreadas, que mantienen al lector pegado a las páginas y en las que vuelven personajes poco recurrentes en la serie (como el inspector-jefe Kendall). Pero a medida que avanza el álbum, este planteamiento va dando lugar a varias oportunidades desaprovechadas, desde la presencia del propio Shakespeare (cuya existencia podría haber dado pie a mucha más intriga y secuencias espectaculares, y que, en cambio, se resuelve en varias planchas que a veces resultan aburridas) hasta el papel de Olrik (que apenas aparece, a diferencia de en otras aventuras de corte arqueológico como El Misterio de la Gran Pirámide o La Maldición de los Treinta Denarios) y de Sharkey (que vuelve a la acción por primera vez desde la muerte de Jacobs, solo para hacer acabar haciendo el ridículo en unas pocas viñetas), pasando por el uso de lugares (en Venecia ni siquiera hay secuencias de acción, como ocurre en otros álbumes memorables como El Misterio Borg, de la serie de Lefranc creada por Jacques Martin).


Además, aunque Sente consigue un arranque intenso y algunas secuencias sueltas bastante interesantes (como el viaje en tren de Mortimer y Elizabeth) , el ritmo de la narración es en general bastante lento, y predominan las secuencias con todos los personajes sentados y hablando, en vez de una combinación con secuencias de acción (que está presente en la mayoría de álbumes de la serie y que explica parte de su éxito).


Viendo esto, se puede entender por qué, en una entrevista publicada en El Legado de Jacobs (un libro muy recomendable), André Juillard confesaba que acabó de dibujar el álbum "frustrado". Para un artista que ha dicho en varias ocasiones que las secuencias que menos le gusta dibujar son las de personajes sentados y hablando, este álbum sabe a poco; es cierto que la trama se desarrolla en sitios como Venecia o Londres, pero principalmente en interiores con poco interés arquitectónico. Quizá por eso se nota cierto cansancio en el trazo de Juillard, que en algunas planchas pierde algo de soltura y dinamismo con respecto a sus entregas anteriores, a diferencia de Madeleine de Mile, quien, en un álbum dedicado a la memoria de su difunto marido, sigue brillando al frente del coloreado.


Por tanto, estamos ante un álbum intenso y prometedor al principio, pero lento y poco atractivo al final, con un guion que desaprovecha importantes oportunidades, un dibujo resentido precisamente por la falta de oportunidades para lucirse y, eso sí, un coloreado excelente. Pero, sobre todo, es un álbum que no cumple con las expectativas que se podían tener de la aventura que marca los 70 años de existencia de Blake y Mortimer. Habrá que esperar a la publicación de Amenaza en Hong Kong, el primer tomo del díptico El Valle de los Inmortales (escrito trambién por Yves Sente y dibujado por Peter Van Dongen y Teun Berserik) para celebrar este cumpleaños de los dos héroes So British como se merece.


9 comentarios:

  1. Hace poco leí este álbum en la edición francesa y sí que es cierto que difiere en la narración al resto de Sente/Juillards, sobre todo haciéndose los numerosos flashbacks y su correspondiente narración un tanto tediosa, como indicas. A pesar de haber esperado otra cosa y mejor, simplemente lo he mirado desde otro punto de vista: se trata de un álbum muy diferente, parece prácticamente una biografía de Shakespeare más que una aventura. Es cierto que el papel de Olrik me decepcionó un poco, aunque agradecí que su figura se presentase como más culta e inteligente que cualquier villano típico. Recuerdo las palabras de Sente en una entrevista donde decía que el personaje de Olrik podía llegar a ser engorroso porque, como cualquier villano, acabaría siendo ridículo... en eso coincido plenamente con él (un papel que se le ha otorgado a Sharkey y Freddy por otra parte) Agradecí muchas cosas (como el color magnífico y las secuencias de acción muy logradas, pero escasas), pero también me entristeció que pareciese todo un homenaje a Shakespeare sin ninguna verdadera relación con Blake y Mortimer. Echo de menos las aventuras al estilo de Los Lores, El Caso Francis Blake o El Báculo de Plutarco. Espero, eso sí, que este tandem siga con la serie porque suelen hacer un gran trabajo, con excepciones...
    Siento haberme explayado tanto. Enhorabuena por todo el buen trabajo del blog, lo seguiré de cerca las próximas semanas.

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    1. Efectivamente, suelen hacerlo bastante bien, aunque esta vez, como en El Santuario de Gondwana, la calidad ha dado un bajón tras los magníficos álbumes que fueron El Testamento de los Cinco Lores y El Báculo de Plutarco, el primero sin Olrik (quien efectivamente puede llegar a resultar engorroso, pero eso no implica que haya que otorgarle un papel ridículo solo para que aparezca) y el segundo con un Olrik absolutamente espectacular.

      El futuro dirá, pero de momento los siguientes álbumes prometen y mucho...

      Un saludo y gracias por leer el blog,

      Miguel Frognier

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  2. ¿se sabe cuando aparece en castellano?

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    1. Viendo el precedente de Norma Editorial, probablemente hacia mayo o junio...

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  3. Acabo de leerlo en francés y no puedo estar más de acuerdo con tu reseña. Esperaba este álbum con mucha ilusión porque L'Onde Septimus también me dejó un sabor de boca agridulce. Seguiré siendo fiel a B & M pero echo de menos esos guiones magníficos de los primeros álbumes de los sucesores de Jacobs: La Machination Voronov, L'Affaire Francis Blake... ¿Ha caído la serie en el tedio?
    Un saludo y enhorabuena por tu blog,
    Daniel

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  4. Miguel: me lo he leido de un tirón. No lo podía dejar. Vale que recuerda a una novela de Dan Brawn, pero no me he aburrido en ningún momento. Un Bake y Mortimer, post Jacobs, en toda regla.

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  5. A mí también me ha gustado. Y mucho.

    Quizá no tan sorprendentemente redondo y "desentrañador" de detalles de la serie como 'La vara de Plutarco', pero de muy alto nivel.

    "Teddy boys" londinenses, la Venecia de posguerra con esa Peggy Newgold (Guggenheim), Olrik como planificador, sociedades centenarias enfrentadas, coches Ferrari, lanchas Riva, una ingeniosa y casi diría que plausible explicación a los misterios shakespirianos... hay más guión en un solo album de B & M como éste que en sagas enteras de otros.

    Y muy bien el dibujo y, sutilmente diferente, el nuevo color.

    Ya ves, desde el agradecimiento por tu blog, esta vez disiento de tu opinión.

    Un saludo.

    Fran

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  6. Muy de acuerdo con tu reseña. Muy tedioso, aburrido y desaprovechado, el guión parece un pastiche que no alcanza nunca a ligar los ingredientes, no llega a la infamia que es La Onda Séptimus, pero es muy malo.

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